Cuando el doctor Nemesio Dolores descubrió la formula que permitía transformar la razón en solamente potencia libidinal[1] no solo muto teóricamente la teoría filosófica de Descartes en una teoría hedonista primitiva griega si no que la corroboro y comprobó, permitiendo la posibilidad de que el hombre pudiera “pensar” como animal por medio de experimentos bioquímicas en los cuales manipulaba las neuronas de ambos hemisferios y las anulaba dialécticamente chocando unas contra otras. Esto es radicalmente importante en cuanto el descubrimiento de Brigidonia no supone el descubrimiento de una cultura primitiva, si no que perfectamente evolucionada en la cual el ciclo (circulo) de la vida (historia de la humanidad) concluye en el mismo lugar donde comienza.
La teoría Darwiniana es equívoca en cuanto al supuesto; que el fin se aleja del origen, básicamente lo que nos demuestra el doctor Nemesio Dolores y nos enseña el descubrimiento de Brigidonia es que la evolución del hombre consiste en el acercamiento al útero materno, esta teoría respaldada por los múltiples comportamientos humanos que constituyeron el agotamiento indiscutible de la moral y los valores en los últimos años, nos ofrece la posibilidad de pensar que el alejamiento de todo valor permite una libertad constituyente y una evolución en el sentido de que estas problemáticas pertenecen a solo nociones primitivas de principios del siglo XX y que el ser humano posee una libertad absoluta, en cuanto no hay problemas de espacio tiempo, en otras palabras una libertad absoluta cuando se está en estado de feto.
Fragmento del ensayo.
[1] Conferencia “el deseo como un mecanismo de mutación espiritual” Universidad de Pearl Harbor” 2000.
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